Se apaga una vela, comienza el show
Estoy un poquitín harto de toda la cobertura de la muerte de Michael Jackson. ¿Soy el único que piensa que ya estaba muerto? ¿Que había hecho tanto tan bien que poco podía mejorar? Michael Jackson ya había amortizado su vida, había estado en lo más alto y en lo más bajo.
Deberíamos volver a escuchar sus canciones, ver sus vídeos y alegrarnos de todo lo que nos aportó. Y seguir con nuestras vidas. Pero mucho me temo que no, que cuando se apaga una vela, lo que se ve al fondo, son focos de una industria que indican que un patético y morboso show va a empezar ahora. Un show lleno de revelaciones exclusivas sobre la vida y la muerte de una persona que ya no puede decir ni mu, un show lleno de gritos histéricos y lágrimas de gente que convertido su vida en hacer como que le ha afectado la muerte de un artista.
Y desde luego, en España, ese show se hace como en ningún sitio.
Por cierto, no os perdáis la columna de hoy de Jose A. Pérez en Público. Aquí un extracto:
Jackson reinventó el pop, el videoclip, la coreografía rockera y el concepto de raza. Fue tan brillante que se pasó, y enfermó de fama y talento, y se volvió ridículo. Michael Jackson ya estaba muerto y su muerte no ha hecho más que ratificarlo. Si el universo fuera coherente, celebraríamos el nacimiento de genios. Como no lo es, celebramos su muerte. Pero resucitará, no lo dudes, por el bendito milagro del marketing. Los dioses del siglo XXI ya estarán trabajando en ello.
