Ayer, como el año pasado, fui a ver la obra de teatro de los alumnos de la Escuela de Arquitectura de Sevilla. Este año se acabaron las comedias costumbristas, y ahora tocaba algo distinto. Metateatro.
Una historia sobre un grupo de teatro. El público de ayer interpretaba un papel en la historia que nos querían contar sobre el grupo de teatro independiente Noviembre. Yo me quedé asombrado, ilusionado, y salí muy feliz de la función. Exultante.
Noviembre es un grupo de teatro independiente y libre, que actúa en espacios abiertos de forma gratuita. No quieren cobrar. No necesitan ese tipo de reconocimiento. Buscan interactuar con el público, expresar sus ideas, expresar sus sentimientos, divertir, provocar reacciones. Actuar por dinero supondría un condicionante para la libertad que pretenden. En el discurso final, sentí que el personaje repetía mis propias ideas ante una sala llena de gente (que paradójicamente sí había pagado por ver esta obra). Expresaba las ideas que van implícitas o explícitas en ¿Por qué el arte tiene que ser un negocio?. "A nosotros nos interesa el arte, y no el negocio del arte, el mercado del arte, la industria del arte o las matemáticas del arte".
Resulta que Noviembre es una película de Achero Mañas en la que se basaba la historia. Lamentablemente me pasó desapercibida en la cartelera, así que tendré que recurrir a métodos oscuros para poder verla. Jeje.
Dejando a un lado la recomendación peliculera, y entrando en el tema, resulta bastante triste que el arte haya perdido en parte esa idea de que lo importante es expresar, frente a la importancia de vender. Es lamentable (al menos, yo lo lamento) que personas que no tienen nada que decir, nada que comunicar, tengan infinitamente más repercusión que alguien que verdaderamente expresa algo con sus creaciones/interpretaciones. Lo que realmente sorprende es que la gente que sigue haciendo las cosas por amor al arte a pesar de la (ausencia de) repercusión, es la que verdaderamente disfruta con lo que hace, o al menos esa es la impresión que me da a mí, porque saben a ciencia cierta que los que están pendientes (participando, viendo, escuchando) de sus creaciones no tienen ninguna otra motivación que saber qué quiere decirnos el artista.
Y ahora, señaladme con el dedo y tachadme de idealista.


miguelnr wrote,
Cuidado con acabar por afirmar que del arte “no se debe vivir”.
Yo, personalmente, pienso que sí debe ser una profesión … “la profesión de crear” … pero desde relaciones laborales y económicas justas, cosa que no pasa hoy en día. Hoy en día se especula con las creaciones, y ese beneficio no recae en el trabajador, sino en sus “socios capitalistas”.
En cuanto a la calidad de lo creado, eso es subjetivo, y tendrá éxito según la demanda … quizás la que está podrida es la sociedad, pero el último fin de semana me fui a ver “Mision Imposible III” y me lo pase bien
Lo que pasa es que luego yo puedo ver un cuadro de Velázquez, y me encanta.
Lo que hay que tener es cultura, y criterio, para poder disociar lo sustancial, lo importante, de lo accesorio.
Link | 15-05-2006 at 18:13