A través de David Bravo llego a una noticia en la sección de Cultura de El País, en la que encuentro reveladoras declaraciones.

Hay posturas, que con sentido común, aceptan el cambio y reconocen que es la industria la que está en crisis, y no el arte: Manuel Gutiérrez Aragón, director de cine [ARTISTA] asegura que no es que se vea menos cine que antes, sino que se ve de otra forma; y que todos deben adaptarse, hasta el sistema de ayudas públicas que está basado en un modelo obsoleto y primitivo.

También leemos posturas, con más sentido del negocio que sentido común (aunque en cuanto al negocio, que le pregunten a la cadena abc sobre las descargas), que aseguran que esta crisis no es sólo de la industria, sino que también afectará a la creación: Enrique González Macho, exhibidor y distribuidor [INTERMEDIARIO] se lamenta de que la piratería también afecta al cine independiente, poniendo como ejemplo que una película de Anthony Hopkins titulada "Burt Munro, el sueño de una leyenda" que no estaba prevista para grandes audiencias registró 11.000 descagas ilegales el primer día de distribución en cines.

Creo que queda bastante claro qué le interesa a cada uno. Mientras que el artista, sin dejar de buscar su beneficio económico y la recompensa por su trabajo, es consciente de que la gente no ha dejado de apoyar la cultura; el intermediario, en lugar de alegrarse porque además de los espectadores que tuvo una película en sala, sin coste adicional llegó a miles de personas más, se lamenta porque entiende (confundiendo perder con dejar de ganar) que esos once mil individuos que se descargaron la película no irán a verla al cine, y por tanto él perderá dinero. Habría que dejarle claro a los intermediarios que quizá el problema es que ellos no se arriesgan bastante promoviendo este tipo de cine en más salas, porque no les resulta rentable. Pues si ellos son tacaños con el público, ofreciendo sólo lo que les resulta rentable, el público está en su derecho de:

  1. Si no les llega esa oportunidad por los cauces establecidos por los intermediarios, buscar la cultura en otro sitio
  2. Si les resulta poco rentable ir al cine a ver algo que no saben si les va a gustar, buscarlo en otro sitio
  3. Si les ha gustado la película que han visto en el cine, y quieren volver a verla, descargarla sin tener que esperar a que el negocio en salas se haya terminado para que se edite un DVD

Y todo esto sin llegar a proponer la desaparición de los intermediarios, que es una de las múltiples opciones. Pero para que González Macho no se asuste, y ofreciéndole esta información de forma que la puede distribuir libremente entre sus colegas, aquí van algunas ideas:

  • En lugar de gastarse mucho dinero en hacer copias en celuloide, que luego van a distribuir en distintas salas, podría digitalizar el contenido, y gastarse la mitad de todo ese dinero en un servidor en el que almacenar la película, para descarga gratuita, con multitud de enlaces patrocinados alrededor.
  • Insertar anuncios ANTES y DESPUÉS (nunca en medio) de la película, obligando a los usuarios a verlos, pero sin que sean tediosos como para que quieran eliminarlos.
  • Una vez montado el servidor, la inversión ya está hecha para siempre, con el consiguiente ahorro.
  • Podría incluso poner para descargar enlaces ed2k o bit torrent, para ahorrarse hasta el ancho de banda, y que sean los usuarios los que lo aporten.
  • Existiendo una fuente oficial desde la que descargar un archivo .torrent en distintas versiones (resoluciones, DivX, VCD) la gente no iba a buscar medios alternativos para obtener las películas.