¿Os acordáis de que decidí borrar mi partición windowsera para regalarle un disco duro entero a Ubuntu Dapper? Bueno, pues en el hueco que dejó Dapper en el otro disco duro, decidí instalar otra distribución, para ir experimentando otras cosas. La elegida ha sido SUSE. Por ningún motivo en especial, o quizás para probar en serio los rpm, ya que mi experiencia con linux ha sido casi siempre con debs. Bueno, salvo las mandrake que tuve instaladas hace mucho, pero en aquellos tiempos no experimentaba tanto como ahora.

Pues eso, que os  voy a ir contando lo que me va pareciendo SUSE.

La instalación son 6 CDs o 1 DVD. Y no tenía grabadora de DVD, y sólo 1 CD virgen. Además, no iba a “gastar” 6 CDs en una distribución con la que voy a experimentar. Eso me dió pie a usar la instalación por red. Ventaja: sólo tienes que bajarte un archivo de 35 MB, quemarlo com ISO y ya puedes empezar el proceso. Desventaja: necesitas tener la conexión a internet desde el principio, y además, el proceso es un poco lioso. Resulta que para instalar necesitas anotar la dirección del repositorio manualmente, descubrir su IP (por si el instalador no encuentra un servidor de nombres, como fue mi caso) y además, saber apuntar directamente al directorio correspondiente.

Esta parte de la instalación  va en contra de la usabilidad por parte del usuario principiante, que se puede agobiar con lo de las IPs, sobre todo si (como fue mi caso) no funcionan a la primera. ¿Y por qué no funcionan a la primera? Porque en la página de SUSE en español, donde te ponen la explicación del proceso de instalación por red, tienen un enlace mal puesto, que te lleva a los repositorios de la 10.0 y esos no funcionan con el instalador de la imagen de 35 Mb que me bajé para la 10.1. Consejo: comprobar que el repositorio es de la versión 10.1. Para llegar a los repositorios correctos hay que entrar en inglés.

Por lo demás, la instalación es sencilla. Lo típico: particionado, idioma, teclado. Selección de Paquetes, lo cual es interesante, porque otras distribuciones, como Ubuntu, lo que hacen es que te instalan el sistema base, sin poder seleccionar qué te interesa o no. En Suse, como en Mandrake de mis tiempos, puedes seleccionarlo en la instalación. También te pregunta si quieres, KDE, GNOME u otro. Yo escogí KDE (ya que en Ubuntu vengo usando GNOME).

Total: 2 GB que había que descargar y/o instalar (no me quedó muy claro). La verdad es que mi conexión es bastante buena ahora (¡4 megas!) y tardó un par de horas en estar totalmente finiquitado. El sistema se reinició (de forma controlada) una vez, como en mitad de la instalación, y cuando terminó de instalarse entró directamente a la sesión del usuario creado.

Me instaló un nuevo gestor de arranque, que es también GRUB, pero muy bonito. En el momento de la instalación correspondiente, pude seleccionar el orden de los sistemas que quería arrancar y también cuál quería como predefinido (Ubuntu)

En definitiva, la instalación está bastane bien. En cuanto al sistema, pues, entre que es KDE y que no tengo apt, todavía ando un poco perdido. No puedo aplicar mis truquitos multimedia para escuchar mp3. Y he notado que las versiones de los programas en los repositorios son un poco antiguas (esto parece que es el mal de nuestros días) Pero incluso más antiguas que las de Ubuntu.

Seguiremos informando, por ahora, SUSE es buenacosa.

Enlaces: opensuse (español) , repositorios correctos para la 10.1 (inglés)