Desde que me fui de vacaciones,a mi alrededor hay más linuxeros que antes, y eso es algo que hay que celebrar. He estado realizando una labor de evangelización que en ocasiones podía resultar muy muy pesada, y lo sé… pero es que desde que dejé de usar Windows y empecé a experimentar con el Software Libre, cada día descubría un nuevo motivo para seguir haciéndolo (en mi caso) o para decidirse a probar (en el caso de los demás).
Una de estas personas que ha aguantado mis numerosas charlas y puyitas sobre lo bien que funcionaba mi PC con gnu/linux ha sido una compañera de clase, a la que dí mucho la tabarra, y a la que finalmente le regalé un CD de Ubuntu Dapper Drake. Gracias a que Windows da a sus usuarios la posibilidad de formatear (quieran o no) cada X tiempo, al terminar los exámenes, mi amiga se armó de valor e instaló Ubuntu. De eso hace ya una semana y pico, y la verdad es que hasta yo estoy sorprendido de cómo va.
Mi amiga también es estudiante de Ingeniería de Telecomunicación, por lo que la habilidad en la informática se le presupone. Sin embargo, hay cosas que al principio pueden chocar, pero que tras explicarselas levemente, se muestran tan obvias y evidentes que la muchacha aprende a pasos agigantados. Son sus palabras: “Es como echarse un novio nuevo”. Eso de ir descubriendo cosas, de recuperar el control sobre el PC, darse cuenta de cuantas posibilidades habían estado ocultas por el sistema de Microsoft.
Por otro lado, también ha habido nuevos adeptos en otros ámbitos de mi vida, un chaval que conozco se quedó sorprendido por las capacidades de Ubuntu incluso sin instalarlo, y su padre está a punto de probarlo en serio. También, y esto es lo más curioso, es tanta la evangelización que he estado desarrollando que algunos hasta evangelizan por mí. Cuando a alguien de mi entorno, que me conoce bien, le preguntan sobre GNU/Linux, el Software Libre o algo parecido, mis amigos se sienten preparados para responder, recomendar e incluso redirigir sus dudas hacia mi. Esto también es trabajar en comunidad. Esto también es buena cosa.

