Muchos os acordaréis de que yo empecé a usar SUSE hace poco, para probarlo a ver qué tal. La verdad es que lo usé poco, y nunca llegó a convencerme del todo, no tengo muy claro por qué. Será que estoy acostumbrado a (K)Ubuntu. Se que si me lo hubiese propuesto, habría conseguido usar SuSe en mi vida diaria, pero al final, ni el más firme de los propósitos lo hubiese conseguido, ya que el disco duro en el que tenía instalado SuSe murió.

Tenía pensado usar ese disco para probar otras distribuciones, también había instalado Debian Sarge, y justo cuando estaba intentando instalar Fedora Core 5, el disco dijo basta. La verdad es que el disco duro siempre había estado pachucho, ya que precisamente llegó a mi por ese motivo. Una amiga tenía el disco duro en su ordenador, pero al reinstalar Windows el disco empezó a mostrar un empecinamiento curioso para no dejarse arrancar. Así que mi amiga tuvo que comprar un disco nuevo. Me regaló el viejo defectuoso, por si yo podía hacer algo con él. Tras probar mil y una cosas, conseguí que me funcionara para almacenar datos en mi etapa Windows. Luego, al migrar a Linux, lo usaba para pasar cosas de un sistema a otro, ya que tenía dos particiones con fat32.

Pero todo llega a su fin, y lo que mal empieza mal acaba, el disco duro recuperó su empecinamiento, y esta vez si qu eno ha habido forma de volverle a insuflar vida. No se deja formatear, no se deja particionar, no se deja hacer nada. Esto no es buena cosa.