Vaya semanita llevamos con los Ministros. Especialmente con dos: la Ministra y el Ministro. Cultura y Administraciones Públicas. Porque me da la gana y por ir en contra de las normas sociales aceptadas, los Ministros primero; ya habrá tiempo para ella.
Jordi Sevilla, Ministro de Administraciones Públicas, está de estreno. Se ha hecho un blog (todos: uyyyy!! qué moderno!!!). Pero esa no es la noticia, sino que ahora que ha sometido a debate público en la página www.060.es la Ley de Administración Electrónica (algo que está bien) sorprenden sus declaraciones de que “La Ley de Administración Electrónica no debe pronunciarse sobre el Software Libre“. Sí señor, que lo haga la nueva ley de inmigración. Si no es la de administración electrónica, ¿qué demonios de ley va a pronunciarse al respecto? Pues ninguna, porque lo que nos intenta vender el Señor Ministro es que las leyes deben ser neutrales. Eso de la neutralidad tecnológica. Y eso lo dice un Ministro de un Gobierno que (acertadamente, en mi opinión) consagra la discriminación positiva de las mujeres porque la sociedad (es decir, los hombres) no va a dejarlas ocupar el lugar que merecen si no es con un poco de ayuda. Y lo hace porque el gobierno (en concreto: los poderes públicos) tiene la obligación (constitucional) de fomentar la igualdad de la mujer y el hombre. Y para ello, se han de tomar medidas. ¿Por qué no se hace lo mismo con la información y la cultura? De hecho, son obligaciones igualmente constitucionales, las de facilitar el acceso a la cultura y a la información. Y la de comunicarse con todos los ciudadanos usuarios de la administración. Como siempre, detrás está la economía (¿tendrá algo que ver Solbes?) Mientras que los cambios propuestos en la ley de paridad o la ley contra la violencia de sexo son puramente (o en su mayor parte) cambios sociales, hablar de que el uso de software libre sea obligatorio; o incluso proponer que se usen formatos abiertos independientemente de con qué aplicación, propietaria o no, se haya creado, tiene grandes consecuencias económicas. Al Ministro le da igual que los usuarios tengan que pagar cientos de euros para hacer sus gestiones, simplemente porque el proveedor de la solución tecnológica que ellos han adoptado imponga esos precios a los ciudadanos. Al Ministro no le preocupa que las comunicaciones de la ciudadanía con la Administración no sean accesibles por todos, ahora y en el futuro. El Ministro, como se encargan de recordarles en Hispalinux hace caso omiso a la ONU, Unión Europea y a su propio Ministerio, que ya se había pronunciado al respecto.
Posts relacionados: el ministro pasa de rollos (en dosydoscuatro.com)
Y ahora las damas, Carmen Calvo, Ministra de Cultura. Esta mujer mete la pata cada vez que habla. Si ya hemos oido perlas como las de “Sin industria no hay hecho creativo” o hemos tenido que verla luchar contra la mal llamada piratería musical vistiendo moda falsificada, ahora viene y se luce con la siguiente frase:
“No podemos perder el dominio de la Ñ, que casualmente es la letra que está la palabra español” en referencia a que cuando venga Bill Gates a recoger su Príncipe de Asturias (que por cierto, no va a venir) va a aprovechar para “pedirle el dominio de la Ñ en Internet”
Unos pocos comentarios y lo dejo:
- Ministra, no sé que quiere usted decir con “el dominio de la ñ”.
- Dada su dilatada carrera de oigo campanas y no se donde, me da a mi que usted lo que ha entendido es que:
- en internet hay dominios, pero no sabe lo que es
- la ñ una letra muy importante pues la usan todos los hispanohablantes, debe ser dominante en internet
- Y como no sabe nada de qué va la historia (y por eso haría bien en callarse o dejarse asesorar) va y quiere pedirle algo que no tiene sentido a una persona que no va a venir, y que además, es famoso por no haberse creído que lo de Internet iba a funcionar… hasta que funcionó.
Posts relacionados: Ministra de Kurtura (en Campanilla.info) y Carmen Calvo, la eñe y Bill Gates (en Escolar.net)
¡Apañaos estamos!

