Es una pregunta que me reconcome, ¿quién demonios tiene la santa paciencia para poder usar Windows?

Y ¿por qué? Porque ahora que tengo un nuevo portátil, me viene Windows instalado. Él y todos sus amiguitos antivirus (que te copan los recursos para que no puedas ejecutar un virus… ni un triste notepad). Él y todas sus actualizaciones automáticas (que te quitan el ancho de banda que les parece… por tu bien, y cuando ellas creen oportuno).

Hoy he tenido que usar Windows (qué experiencia más desagradable!), para arreglarle el mp3 a mi hermana. Porque la aplicación para actualizar el firmware del cacharro solo funciona en Windows. Así que, después de meses sin Windows (ni mp3) mi hermana me ha convencido para que le solucione el problema. Han sido veinte minutos infernales. El sistema era realmente lento, mucho, muchísimo. Ha estado al borde del colapso entre tres y cuatro veces durante el proceso. Y claro, si yo no conociese otros sistemas operativos, me sentiría mal por tener un ordenador que funciona tan lento. Pero habiendo comprobado en mis propias carnes que hasta Guadalinex desde CD funciona más rápido que Windows… pues me parece que el sistema operativo de las ventanas es una patraña. Porque además, las ventanas no las inventaron ellos.

Vamos a comparar las situaciones de cada uno de mis dos sistemas operativos:

  • Windows:
    • Instalación limpia hecha por (supongo) algún profesional de ACER
    • N programas instalados por (supongo) algún profesional de ACER: Norton, ACER eRecovery, Orbicam, creo que hay una mini-suite ofimática…
    • Dos programas instalados por mi: Skype, Mozilla Firefox 2.0 y ahora también el del firmware del mp3.
  • Ubuntu:
    • Instalación puerca: primero tuve Dapper y posteriormente actualicé a Edgy Eft (sólo tenía cds de Dapper)
    • Programas instalados por mi: MATLAB y Skype.
    • Programas instalados por mi desde los repositorios:  last exit, listen, mplayer, kdissert, k3b, … y muchísimos más.

Ahora me diréis que si se sabe, Windows se puede dejar brillante y reluciente, que puede tener un rendimiento estupendo, que además se puede conseguir que sea seguro y eficiente en su trabajo… y yo os voy a dar la razón. Sobre todo en la primera parte: SI SE SABE. Y ahí está la madre del cordero.

Una persona que sabe lo que hace en Windows, probablemente también sepa hacer de todo en Linux, con el mismo esfuerzo, gratis y de forma más placentera, porque hay cosas de las que uno se puede olvidar. Una persona que no sabe lo que hace, la lía en Windows, se queja de que va lento, llama a su pringado de turno y formatea cada X meses. (se demuestra experimentalmente que X decrece cuanto más uso se hace del ordenador, cuanto más Internet Explorer se usa y cuanto más joven y jugón es el usuario). En Linux tendría que acostumbrarse, pero al menos no se estaría quejando de que todo le va lento y de que el sistema se cuelga tres veces al día.

Así que decidme… ¿quién coño puede usar Windows?