Lo siento por todos aquellos que sin comerlo ni beberlo van a tener problemas a partir de abril, pero yo, hoy, estoy feliz. Indignado y feliz a la vez. Os cuento los motivos, esta es la noticia:
El sector de la exhibición de cine (para entendernos: los cines) han decidido ir en contra de la Ley de Cine que prepara el Ministerio de Cultura y no van a programar un 25% de películas españolas o europeas en sus salas. Sólo van a poner las que sean rentables.
Y yo, pues tan contento. Pero es que no os podéis hacer una idea, queridos lectores. Ahora, vamos a ver el por qué de mi alegría.
La Ministra de Cultura, esa que se le llena la boca al decir Industria Cultural, acaba de recibir una bofetada de la propia Industria. Y yo, tan contento. Primero, porque no puedo ver a la Ministra, y segundo porque a ver si nos vamos enterando: no podemos dejar que la industria se junte con la cultura. Porque la cultura no nace para ser rentable. No es ese su fin. Y en la industria, tanto de la música como la del cine, se busca la rentabilidad, el dinerito. El caso es absurdísimo: sólo se van a poner la películas rentables. ¿Y quién decide si son rentables o no si nadie las ve? Me veo venir que sólo programarían películas como “El Laberinto del Fauno” después de ver que ganasen un puñado de Oscars. Con lo que la rentabilidad del cine español la decidirían los americanos. Mientras aquí, se rentabilizaría cualquier bazofia cinematográfica estadounidense.
Desde que la cultura es un simple negocio más, la cosa ha ido degenerando hasta lo que hemos conocido hoy. Y no contentos con esta situación, vamos a por más con las bibliotecas de pago. Dentro de poco, convertirán los museos en salas de fiesta, porque no son rentables.


miguelnr wrote,
La Ministra de Cultura siempre ha estado en mi lista negra, o “Lista de Ministros Expulsables del Gobierno de Zapatero”.
Es una/o de los que tenian que haber caido… en una crisis de Gobierno, en verano de 2006.
Link | 14-03-2007 at 0:47
kumo wrote,
Yo mas que separalos por gobiernos, haria un saco con ministros competentes y otro, tamaño container de barco, con los incompetentes… En el que por cierto, de cultura, irian unos pocos (mejor dicho, unas pocas)
Esta ministra, llamada del canon, que se presenta en desfiles de moda con bolsos falsos (la falsificacion es penalmente peor que copiar discos, por cierto) y dice ser rockera… sera prima-hermana de Ramoncin… tuvo la brillante idea de decir en una entrevista que la cultura no podia ser gratis… Ella que es ministra de cultura.
Entre esta señora, y los de la $gae cargando contra las licencias CopyLeft, vas a necesitar permisos (pagando, claro) para editar el video de tu boda en DVD para enseñarselo a los (sufridos) colegas.
Lo que no sabe (o debe no saber, digo yo) es que la misma industria que ella defiende con tanto ahinco, suele ser poco receptiva a que le impongan cosas: Desde las entidades de gestion que no aceptan quedarse fuera del juego; a las discograficas que no ven con buenos ojos a los grupos que venden sus discos por internet; pasando por la cutre-industria del cine español ( y por cierto, el laberinto del fauno no es española, aunque tenga participacion) que puede ver muy reducidos sus ingresos (mas aun, al precio que esta el cine) si les obligas a poner peliculas que nadie va a ir a ver.
La cultura y el conocimiento deben ser gratuitos y accesibles para todo el mundo, y eso es lo que ella deberia defender hasta el imposible. Ya habra quien se encargue de defender a la “pobre” industria, si es que necesita que la defiendan.
Link | 14-03-2007 at 8:47
Jokin wrote,
Pero ¿no veis que es el negocio perfecto?
Casi toda película española lleva el sello de subvención del Ministerio de Cultura o de algún otro organismo público autonómico, con lo que ya están ganando dinero desde el principio. Daba igual que la película sólo estuviese en una sala durante un par de semanas (¡con suerte!) y no hiciese caja alguna: ya habíamos pagado todos los españoles como si la hubiésemos visto, pero sin derecho a verla gratis: paga por segunda vez para verla en verdad.
Ahora, en cambio, ya ni siquiera se van a proyectar esas películas, así que no hace falta ni que la película sea medianamente decente.
Graba a tus amiguetes, cuenta cualquier historia manida con moralina políticamente correcta y pasa por caja: nadie va a poder criticar tu película porque nadie podrá verla.
Eso sí, a no ser que te llames Almodóvar, que entonces te tendremos hasta en la sopa y parecerá que los españoles de a pie somos todos como la fauna de tus películas.
Link | 14-03-2007 at 11:01