En barrapunto leo la opinión de Cristina, una cantautora que se define en tránsito. La verdad es que me parece una pataleta de alguien que quiere conservar las ventajas del viejo sistema de distribución de música (cobrar sin trabajar) teniendo las ventajas del nuevo sistema de distribución de música (mayor repercusión). Y como veo que Cristina no lo tiene muy claro, le voy a explicar lo que yo pienso de la mal llamada piratería.
Cobrando sin Trabajar
Cristina, en el mundo real, las personas cobran cuando trabajan. Y salvo excepciones como lo que puedan cobrar los ex-presidentes del gobierno, esto es así para todos. O casi todos. Porque hay gente que cobra de varias formas, y a veces incluso sin trabajar. Imaginemos las siguientes situaciones:
Una tonadillera famosa, que por problemas con la justicia, tiene que dejar de trabajar: no puede cantar más, porque está todo el día reunida con sus abogados. Así que cancela conciertos y la grabación de su próximo disco. ¿Se morirá de hambre? No, porque sigue ganando dinero, incluso aunque la pena que le embarga no le permita cantar más. ¿Cómo es que puede ganar dinero? Pues porque ella, hace muchos años, cuando tenía otro novio, le dedicó una canción. Y esa canción la siguen poniendo en algunas radios, y en algunas televisiones. ¡Incluso hay gente que sigue comprando el disco! Y por la culpita de la propiedad intelectual, esta mujer sigue cobrando.
Una tonadillera aún más famosa y más grande. La pobre enferma de cáncer, y no sólo deja de cantar, sino que fallece. Su hija, sigue apenada por la pérdida igual que muchos, pero al contrario que el resto de los españoles, a ella le dan una paga. Y no porque haya quedado huérfana de padre y madre y tenga que subsistir, no porque no tenga dinero ni propiedades. Le dan dinero porque su madre, cuando aún vivía, cantó como ninguna otra muchas canciones. Muchísimas. Y cada vez que se venda alguna de estas canciones, incluidos los discos recopilatorios para conmemorar su trágica muerte, en la grabación de los cuales la pobre cantante no estuvo presente, la hija de la cantante recibe un porcentaje.
Y ahora, Cristina, cito de tu opinión: cuando alguien invierte energía, tiempo e ilusión en algo, necesita un mínimo de dinero a cambio. ¿Seguro que esto debe ser así? Aún no he dicho si la libre distribución de música me parece justa con el autor o no, pero lo que sí voy a decir ya es que el antiguo modelo de distribución cultural es injusto con todos los demás. Con los que día a día trabajamos. Y me parece que somos más, y estamos en el derecho de reclamar los mismos beneficios, por eso de que todos somos iguales… ¿se sostendría el país si un arquitecto cobrase cada vez que alguien visita su edificio? ¡y la arquitectura también puede ser un hecho cultural!
Mayor repercusión
En la sociedad en la que vivimos, en la que la publicidad tiene la importancia que tiene, la notoriedad es difícil de conseguir. Ser conocido por cientos de millones de personas en todo el mundo podría parecer utópico. Conseguirlo suele requerir esfuerzo, sobre todo económico. Si alguien se toma la molestia de difundir lo que haces, deberías agradecérselo. Varias veces. El otro día hablaba con mi amigo el publicista de esto mismo:
Un cliente le había llamado para preguntarle si puede demandar a una página web de [producto genérico] que han usado la foto de un [producto del cliente] suyo en un artículo de la web. Evidentemente, no sólo demandar es absurdo, sino que lo que debería hacer el cliente es enviarle su producto a los responsables de la página web, junto con los agradecimientos por la publicidad gratuita: ¡El producto se había convertido a ojos de los visitantes en representante por antonomasia de toda una gama!
Si esto es un mercado, ¿tú qué vendes?
Y ahora entramos a discutir qué es lo que merece ser pagado en función de su valor, aunque el valor de la cultura es incalculable, el precio es una cosa bien distinta. Te explico mi punto de vista sobre lo que puedes vender y lo que no puedes vender. Como mejor soy capaz de expresarlo es con ejemplos, luego trataré de extraer una conclusión.
Supongamos que yo soy arquitecto, y vendo la ejecución de mis propias obras. Para ser contratado en muchos sitios, a lo que me dedico es a repartir por todo el mundo maquetas, croquis y fotografías de mis obras, de forma que cualquier persona del mundo puede contratar mis servicios: diseño, cálculo, dirección y supervisión de edificios.
Supongamos que tú eres cantautora, y vendes la interpretación de tus propias canciones. Para ser contratada en muchos sitios, a lo que te podrías dedicar es a repartir por la red las versiones grabadas de tus canciones, de forma que cualquier persona del mundo puede contratar tus servicios: que le cantes una de estas canciones.
Y ahora puedes decir: ¡Pero es que la canción la compuse yo y ahora cualquier otro puede cantarla! Y yo te contesto: ¿eso te enorgullece o te da miedo?
NOTA 1: las referencias a personas reales son producto de tu imaginación, y cualquier parecido con la realidad está solo en tu cabeza. Sólo confirmo la existencia de mi amigo el publicista y de la propia Cristina.
NOTA 2: si algún arquitecto cree que no he descrito bien su trabajo, recordarle que el texto solo pretende dar una aproximación a la idea, y que está hecho de buena fe.


ubuntutribe wrote,
Hola:
Estáis invitados a ver el trailer de la película Ubuntu Tribe!
Muchas gracias y mucho gusto.
htp://www.ubuntutribe.com
Link | 8-05-2007 at 2:15
sis wrote,
Creo que otro buen ejemplo (no me le he inventado, lo he leido por ahí) es el de las recetas de cocina. Un buen cocinero “inventa” una receta. Sería absurdo pensar que por cocinar esa receta se tuviera que pagar al cocinero cada vez que se utiliza.
El problema de todo ello es que estamos en un mundo en el que todo se quiere “patrimonializar” y hay cosas, como la cultura, las recetas, etc. que son de todos.
Buen post.
Saludos.
Link | 8-05-2007 at 10:07
miguelnr wrote,
Claro que deben cobrar por su trabajo… por su TRABAJO, y esa es la cuestión.
Las patentes, los derechos de autor, tal y como están concebidos en algunos aspectos (aunque en Europa es mejor que en Estados Unidos) son un grave error.
Debe cambiarse los derechos de autor y las patentes por rentas del trabajo; tu haces un trabajo, dedicas unas horas e inviertes un dinero, perfecto, cobras por ello, y punto… una vez cobrado ese trabajo, esa idea, el concepto, el diseño, es de todos, porque no es de nadie, y nadie puede volver a cobrar por algo que ya se hizo.
Lo que no es normal es trabajar 6 meses, y luego cobrar 25 años.
Link | 8-05-2007 at 15:08
ElOsoEstudioso wrote,
“¿se sostendría el país si un arquitecto cobrase cada vez que alguien visita su edificio? ¡y la arquitectura también puede ser un hecho cultural!” Esta frase me parece de lo más interesante como ejemplo, es como si un creativo publicitario cobrara cada vez que se emite su anuncio, ¿es que estas cosas sólo se dan en el mundo de “la cultura”? en fin… las cosas están cambiando, y como las crisis de pareja, uno sale reforzado o acabado. Yo creo que la industria debería dejar de quejarse tanto y la gente en general con el tema de los derechos de autor y trabajar más para ser prolíficos y dar al público más obras que estar cobrando los derechos de autor de por vida.
Un apunte ¿no se parecen los derechos de autor a veces a los planes de pensiones? ¿no debería de ser incompatible una cosa con otra?
Saludooos!
Link | 13-05-2007 at 14:55
fudie wrote,
Yo creo que lo que se confuden son los términos productos y servicios.
Si yo hago un servicio lo normal es que cobre por dicho servicio y cuando se termine deje de cobrar.
Si yo realizo un producto, cobro por ese producto en el momento de su adquisición o consumo y listo.
Concierto = servicio, disco = producto.
Y por supuesto soy libre de fijar el precio que me de la gana y con las condiciones que me de la gana para mis productos y servicios.
“Mirar el interior de esta caja cuesta 1 millón de euros”, “Comprar este cd cuesta 15€”… que cada uno fije las condiciones que quiera, y que quien quiera las acepte. No hay más.
¿No quieres que se pirateen tus canciones? Me parece genial, son un producto que tú y otras personas habéis producido. Lo que no me parece lógico es su precio.
Tan cuestionable es coger el café del estante (musica for free) como ponerse de acuerdo todos los supermercados en poner el café a precio de oro. El único problema es que la cultura es una necesidad, y eso nadie parece tenerlo en cuenta.
Link | 14-05-2007 at 0:18
foncu wrote,
La cuestión es que el pago en concepto de
aberraciónpropiedad intelectual no entra ni en la categoría de producto ni en la de servicio. ¿Es un producto que ha de renovarse o un servicio duradero en el tiempo?Link | 14-05-2007 at 0:22
miguelnr wrote,
La idea en si no es un elemento tangible, es un proceso abstracto. En términos económicos, lo único que hace que alguien te cobre por una idea que una vez tuvo, es el propio Tribunal, es decir, es un mero voluntarismo económico, no devenido de un hecho que deba ser regulado, ya sea la Bolsa, o el salario de un trabajador por cuenta ajena.
Si tu no me pagas yo no trabajo en la fabrica, si tu no me pagas por los titulos de propiedad de mi empresa yo no te las vendo… pero ¿quien si no los meros instrumentos represores del Estado pueden impedir que yo te copie una idea, y luego la modifique a mi gusto?, este hecho existe solo porque existe la norma… no existe por si mismo… a eso se le llama voluntarismo, producto de la mera voluntad y devenido de una concepción de las cosas, o ideológico.
Es pura ideología, casi como el hecho económico en el socialismo xD sin embargo sin objeto social, como puede derivarse del análisis materialista de la relación entre el trabajo y el capital; aquí la cosmología se basa en “proteger la cultura”, sin embargo no veo objeto de interés general, dado que es muy discutible el bien social que proveen las canciones de David Bisbal.
Ese canon lo recauda la Agencia Tributaria, dependiente del Estado, y deriva esa recaudación a sociedades privadas formadas por artistas que se reparten esa recaudación como ellos consideran oportuno. El sector de la cultura, la cultura pop se entiende, o post-moderna, no creo que hoy en dia se considere un “bien social”, y no es un sector abordado como de especial protección en la Constitución, como puede ser la agricultura o la pesca. Por lo demás, pueden acceder a créditos y subvenciones como el resto de sociedades o autónomos si juridicamente se registran como tal.
Sigo sin entender como alguien no ve en esto una absoluta INCONSTITUCIONALIDAD, dado que podría vulnerar el artículo 128 punto 1 de la Constitución, sobre la Función pública de la riqueza.
Link | 15-05-2007 at 14:03
El Mario wrote,
A mí me mosquea especialmente la pataleta de “los discos requieren una gran cantidad de esfuerzo y dinero para que vean la luz”. Como cualquier otra cosa, señoras y señores. ¿El famoso edificio del renombrado arquitecto brota del suelo, acaso?
Si los autores cobrasen un salario de las discográficas, como cualquier hijo de vecino, muy distinta sería, pienso, su postura (y probablemente si a cada empleado de cualquier otro sector se le diese una parte de su salario a comisión, estaría mucho más motivado…)
Las discográficas realmente no son meras empresas que ofrecen sus servicios a los músicos, sino que realmente son sus “jefes”, por decirlo así. Y les pagan una auténtica mierda. ¿Qué le queda al músico que quiere vivir de su arte? Cuatro perras por ochocientos mil discos vendidos, si tiene suerte… Y luego para que un mindundi que sabe sólo dos acordes y que tiene aires de grandeza se haga de oro porque a los directivos de la productora les ha hecho gracia su corte de pelo…
¿Por qué narices no se les paga a los músicos, pero bien, y por parte de las empresas que realmente les contratan, y que son las que sacan tajada de todo este asunto (y encima van de víctimas)? ¿Por qué no se deja de perseguir a los internautas ávidos de música, que al fin y al cabo son los que sostienen la industria?
Link | 19-05-2007 at 1:45