Aviso de que esta entrada va a ser polémica. O no, quién sabe.

El Presidente Zapatero ha escurrido el bulto del nivel de educación en España, echándole la culpa a los padres. Sea verdad o mentira, no es un movimiento acertado para nadie con cierto nivel de responsabilidad. Aunque los padres sean unos patanes, el Gobierno debería hacer algo. Pero yendo al fondo de la cuestión, resulta que Zapatero dice la verdad. Una de las principales razones de las situaciones que ocurren en los colegios (violencia, fracaso, etc.) es el comportamiento de los padres.

Por un lado, los padres, como diría la mejor profesora de historia que tuve, ya no tienen a sus hijos sino que los engendran, les echan de comer, les echan de vestir… como a animales. Los padres (evidentemente hablo de la mayoría y no de las honrosas excepciones) no están interesados en la educación de sus hijos (y ojo que digo educación y no enseñanza) porque lo que buscan es tenerlos ocupados el máximo tiempo posible: aparcados en el colegio y que otros los cuiden.

Cuando no es así, el tiempo que pasan los niños en casa, lo pasan solos o frente a algún tipo de pantalla. Porque los padres siguen sin asumir la responsabilidad de tener un hijo, y delegan la educación de los niños en otros. Los maestros. O quien sea. Cada vez que veo en las noticias que se llevan las manos a la cabeza por las cosas que hace el Internet con los niños, yo me las llevo a la cabeza también: ¿dónde estaban los padres de ese niño? ¿por qué se empeñan en matar al mensajero? Y además, se empeñan en pedirle responsabilidades al medio de comunicación (Internet o la Televisión) en lugar de pararse y pensar que a lo mejor son ellos, los padres, los que deberían enseñar a sus hijos a ver la televisión o a navegar por Internet, y hacerlo juntos, participando aunque sea de manera pasiva, en la vida de sus hijos.

Lo curioso de pedirles responsabilidades a los demás y no a ellos mismos, es que lo hacen además delante de los críos. Si el niño suspende, o si el maestro necesita hablar con el padre o madre del niño sobre la actitud de su hijo, los padres enarbolan de pronto la bandera de “yo soy más padre que nadie” y se enfrentan al maestro. Que el pobre lo único que procuraba era hacer a los padres partícipes de la educación de su hijo, buscando su complicidad para llevar a la criatura por el buen camino. El padre, en lugar de aceptar los consejos del maestro que le dedica cada día varias horas a su hijo, lo desautoriza; incluso delante del pequeño. Los niños, que son niños pero no tontos, aprenden que pueden ignorar tranquilamente al maestro, porque tienen el apoyo de los padres para hacerlo.

Y así se quedan los pobres, con padres que no los educan en casa y maestros cuyo esfuerzo es en vano porque los niños no los toman en serio, mientras ven en el tomate que no hace falta tener estudios para forrarse difamando a terceros.

¿Y por qué pienso que este es el principal motivo del fracaso escolar y no el sistema educativo? Porque en cada clase de cada colegio público, privado o concertado, con los mismos maestros, hay siempre, invariablemente, una minoría de alumnos que no fracasan… debe ser cosa de lo que aprenden fuera del colegio, ¿no?