Hoy Mariano Rajoy se ha puesto un disfraz de corderito, como en el cuento aquél. El problema es que llega un momento en el que el lobo ha de enseñar la patita por debajo de la puerta, y entonces se descubre el pastel.

En declaraciones de hoy sobre el canon: Es inaceptable pagar por ser sospechoso. Hasta ahí no tendría mucho que objetar, porque estoy bastante de acuerdo en eso. El problema es que no lo dice porque su sincera intención sea acabar con lo que el canon representa, lo dice por los votos. No es creíble que defienda a ultranza esta posición cuando fue un gobierno popular del que fue vicepresidente el que instauró el canon de los CDs y DVDs.

Declarar que es inaceptable pagar por ser sospechoso sin haber pedido disculpas públicas por el error anterior es, ahora sí, muy sospechoso. Sobre todo si vemos la frase completa y no sólo el titular: “no pueden pagar todos los ciudadanos sobre la base de ser sospechosos de hacer cosas que no son legales”.

Y aquí es donde asoma la patita Mariano. Porque se ha tragado el discurso de las Sociedades de Gestión hasta el fondo, porque aunque quiera cambiar el modo de recaudación, no aborda el fondo de la cuestión: tener que pagar por algo que es totalmente legal y legítimo: el derecho a la copia privada.