Al final el post me ha quedado mucho más largo de lo que pensaba, así que ponte cómodo.

Este año me han regalado unos libros por Reyes. De hecho, me han regalado dos veces el mismo libro (El Economista Camuflado, que probablemente me haya ayudado a entender mucho de lo que refleja esta entrada) por lo que uno de los regalantes ha tenido que hacer una devolución y regalarme otro. En la lista para escoger estaban: No Logo, Pro Logo y La Sombra. El único que tenía disponible El Corte Inglés era “PRO LOGO: por qué las marcas son buenas para usted”, de Michel Chevalier y Gérald Mazzalovo. Así que finalmente ese es mi último regalo de Reyes.

La cuestión es que el libro habrá costado una pasta, lo que haya dicho el editor que vale, porque en España los libros no participan del mercado libre.

El gran almacén cultural francés FNAC tendrá que quitar de sus paredes el cartel que anuncia descuentos del 20% para jóvenes […] la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros presentó una denuncia contra la tienda francesa. “Es competencia desleal”, afirma Alberto Rodríguez de Rivera, secretario general de esta asociación, que reúne a 2.300 librerías de toda España, 300 madrileñas. “El editor fija el precio del texto y la legislación sólo permite un 5% sobre el precio fijado”, continúa el secretario. [Noticia de 1994 completa en El País]

Cuando los de un lado y los del otro se empeñan en convencernos de las bondades del mercado libre, de la competencia y demás argumentos con regusto neoliberal, no deja de parecer un contrasentido: Si que los jóvenes lean libros es bueno, y para fomentar eso hay que dejarlos fuera del mercado, fijándoles el precio de forma unilateral, el mercado no es tan bueno como lo pintan. La otra posibilidad me asusta demasiado: que el mercado sea efectivamente algo bueno, pero que los jóvenes lean no lo es, y por eso se excluye la posibilidad de que los libros participen en el libre mercado.

De todas formas, lo que más me ha jodido del caso es que a pesar de que la persona que me hizo el regalo pagó una suma considerable, el libro que he obtenido yo no está en perfectas condiciones. ¡¡Tiene las tapas gastadas y sucias!! ¿Me importa leer un libro con las tapas gastadas? En absoluto, lo que busco es lo que hay en medio y eso es perfectamente legible. Aunque para tenerlo en ese estado, habría que plantearse el Used&New de Amazon. Lo que pasa es que uno se para a pensar en el mercado y llega a la siguiente conclusión: Si el libro tiene las tapas gastadas no es porque lo hayan leído, porque el libro comprado es nuevo. Lo que le ha pasado es que el libro ha pasado los dos años desde que se imprimió en las estanterías de El Corte Inglés, pasando de un sitio a otro cada vez que llegaban nuevos pedidos de best sellers. En este caso, fijar de forma artificial el precio del libro, ha evitado que alguien lo comprara. La avaricia del editor ha jugado en su contra: no ha conseguido vender el libro, lo que le supone una pérdida (y si él ha cobrado por adelantado, la pérdida se traslada al minorista: El Corte Inglés). Y ha habido gente que durante dos años ha pensado si comprar el libro, pero al final no lo ha hecho. Todos pierden.

No es que yo sea un defensor a ultranza de los mercados, que ya nos conocemos, pero lo que sí pienso es que curiosamente los mercados siempre acaban por fastidiar a los mismos: existe mercado de trabajo, en el que los empleadores procuran obtener el máximo dinero posible a costa de pagar el menor salario posible de sus trabajadores. Sin embargo, a pesar de la abundancia de libros y de la facilidad con que se pueden reproducir, se mantiene artificialmente la escasez para poder cobrarlos más caros: por ejemplo, cuando no se editan ediciones de bolsillo hasta que no ha pasado un buen plazo respecto a la publicación de la primera edición en tapa dura.

Lo que ocurre en realidad no es más que la versión económica de la ley del embudo. Tanto la protección como la liberalización, si son honestas, tendrían sus ventajas, el problema es para quién son las ventajas. Si a los que tienen más poder les beneficia una política liberal, ésta será la que se lleve a cabo. Si a los que tienen más poder les beneficia una política proteccionista, adelante con ella. Así, en cada caso se aplicará lo que convenga… a sus intereses, no a los de los demás. Al final, los que tienen las de perder son los que tienen menos poder, por mucho que sean(seamos) más. Por cierto, que dentro de poco todos podremos expresar nuestra opinión independientemente de nuestro salario y nuestra posición de poder. Así que más nos vale no desperdiciar la ocasión, para decir lo que sea, pero para decir algo. Los andaluces tenemos doble convocatoria, y no vamos a ser menos.

Ah, y para terminar, en Amazon.com podía encontrar el libro por 8 dólares + gastos de envío, así que calculo que el precio final rondaría los 10 euros, justo la mitad de lo que vale en la Casa del Libro.