Ante la movida bursátil cabrían dos soluciones: bajar los tipos de interés, o bajar los impuestos. De las dos formas se buscaría que la gente tuviera más dinero disponible para poder gastar más y así reactivar la economía. El Banco Central Europeo, que no se elige directamente por los ciudadanos, se ha negado a bajar los tipos, por lo que el Gobierno ha dicho a través del Ministro de Asuntos Sociales que sí puede bajar los impuestos. Que lo haya dicho Caldera y no Solbes es importante: con la bajada de impuestos no se pone en jaque la economía, sino los Asuntos Sociales. ¿Conclusión? Una entidad no elegida directamente por los ciudadanos fuerza a otra que sí es elegida por los ciudadanos a tomar una decisión que, a priori, no sabemos si los ciudadanos comparten. En esta Europa, hoy me toca ser euroescéptico.

