Yo no sé de relojes, ni recuerdo mucho acerca de Mario Conde (excepto su gomina, que vendió unos rascacielos de Banesto a un amigo para luego arrendarlos a él mismo -y ahí estaba el botín, que no Botín (ese es harina de otro costal)- y que la palabra pelotazo quedó unida para siempre a la clase política española). Pero no me perdería por nada el análisis del momento «Manolo» Pizarro y su reloj (más caro que mi coche) en un mercado popular de Madrid. Por algún motivo he pensado en Chaves y la chaquetilla de peonero que saca para las elecciones. De verdad que no podemos ser menos el próximo 9 de marzo…