Ayer mi hermana mayor tuvo problemas víricos en su PC por enésima vez. Os planteo la situación: 6 GB de fotos de mis sobrina, 40 GB de descargas, dos discos duros y un sistema operativo inservible. Sacar los datos habría costado sangre sudor y lágrimas, además de mucho tiempo y DVDs, así que les propuse a ella y a su marido una solución de futuro:
- Guardamos lo imprescindible (fotos de la enana).
- Usamos un disco duro para Ubuntu y datos.
- Os dejo Windows en otro disco duro por si mi cuñado necesita jugar.
Viendo que Windows no le ofrecía mucha seguridad y que el ordenador lo usan para navegar y descargar películas, aceptaron. Instalé Ubuntu, y llegó el momento de las explicaciones de cómo funciona todo:”no tiene autoinstalación de meter el cd y siguiente, siguiente?”. Les expliqué cómo va lo de instalar aplicaciones desde los repositorios, e incluso instalaron cosas ellos solos. Entre los comentarios que hicieron: “es bastante intuitivo”.
Y yo, más ancho que largo. Si es que cuando las cosas se ven de cerca, además de que no muerden, te das cuenta de que es bueno cambiar.

