Acabo de llegar a casa después del viaje, y lo primero que he hecho tras deshacer la maleta y leer el correo, ha sido descargar las fotos que hemos hecho durante nuestra visita a la ciudad de la luz. No os voy a ocultar mi desilusión: ni he hecho muchas fotos, ni las que he hecho merecen mucho la pena. Por primera vez, ver fotos que he hecho con muchas ganas, me ha entristecido, porque no eran lo que esperaba. Tengo la sensación de ser mucho peor fotógrafo ahora que hace una semana.

Al menos una cosa tengo clara: al próximo viaje me llevo el trípode, más ropa de abrigo y lo más importante: mucha menos prisa. Hacer fotos no es, al menos para mí, algo instantáneo ni muchísimo menos, y cada toma tengo que estudiarla y plantearla con calma.

Os dejo con lo menos malo de la visita exprés:

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