El de rojo
Habréis notado que he estado desaparecido unas cuantas semanas, sin escribir casi nada. Y es que he estado de mudanza, y aunque me terminé de instalar a principios de Semana Santa, cuesta habituarse al cambio: a no tener el ordenador en la habitación, junto a la cama; y a tener a otra persona en la cama, que también tarda uno en acostumbrarse.
Y justo cuando me acostumbro, se tiene que ir a ver a su familia y yo, para no quedarme solo, me vuelvo a casa de mis padres el fin de semana. Y mi viejo y querido colchón de 80 cm de ancho, se vuelve incómodo. En fin, seguro que más de uno ya ha estado ahí.
Por cierto, el de rojo y yo llevamos casi un mes viviendo juntos. Y ahora que creo que he encontrado mi sitio en mi nuevo hogar, espero estar listo para compartir cosas con vosotros.
Fotografía: Rojo lejano, puedes verla mejor en mi Flickr: afoncubierta

Hay que acostumbrarse a tantas cosas, pero tu cambio ha sido muy positivo, porque podrías haber tenido que estar en una cama grande tu solo, y aunque eso es treméndamente cómodo, es a veces triste.
Por cierto, me encanta la foto así retocada. Así es perfecta