Pequeños ciudadanos de segunda
Al hilo de lo que escribe Isaac Rosa en Trabajar Cansa, yo me pregunto: ¿Por qué un niño de 13 años sí puede ir al a cárcel y una niña de 17 no puede decidir si quiere abortar? No tiene lógica ninguna proponer que existan ciudadanos de segunda que son mayores para ser privados de libertad pero son pequeños para decidir tener un hijo (o no). Cuánta hipocresía.
Todo el revuelo de la ley del menor, de la banalización del sexo, el culpar al gobierno o a la tele es síntoma de lo mismo: los padres no están dispuestos a admitir que el fracaso de sus hijos adolescentes es parte de su fracaso como padres. Así nos va, queriendo culpar a otros de lo que nosotros mismos no somos capaces de hacer de una manera responsable.

Me parece muy triste que después los periodistas se jacten de no ser iguales a los publicistas porque ellos usan “palabras veraces” para no confundir, cuando el uso de “menor” con respecto a “niño” no es nada fortuito.
También me parece que castiguemos a menores de 13 pero no dejemos abortar a menores de 16.
Yo rebajaría la mayoría de edad legar casi a los 12, porque degraciadamente, los niños en nuestra sociedad dejaron de ser niños y se conviertieron en menores, que a aspectos legales y reales de la vida, es como un adulto, pero en cuerpos pequeñines.
No se puede confundir la libertad de escoger un u otro destino para la propia vida (en lo profesional, deportivo, económico, etc) con el hecho de decidir sobre la privación de la vida de un inocente. ABORTAR es matar a otro que está en panza propia o panza ajena… pero es matar a un inocente… y no hay conciencia que no te lo recrimine (seas de alguna religión o no… es custión de SER HUMANOS).